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COMUNIDAD CRISTIANA "LA COSECHA"

Reflexiones

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CUANDO...
¿A DONDE IRAS DESPUES DE LA MUERTE?
EL ANTICRISTO
LA MUERTE
EL REGALO DE DIOS PARA USTED
YO SOY LA PUERTA
LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO ES INMINENTE
REFLEXIONES

 

LA PEOR TRAGEDIA

     Cuando oímos de terremotos, inundaciones, aviones estrellados, y otras tragedias, nos lamentamos por la pérdida de tantas vidas. ¡Sin embargo la peor tragedia es la muerte de alguien que fue advertido del peligro pero pereció en un desastre, por no creer! La incredulidad a lo que Dios dice en la Biblia es fatal.

SODOMA Y GOMORRA

     El Juicio de Dios contra Sodoma y Gomorra fue terrible. De momento Dios envió fuego y azufre del Cielo y destruyó a todos los habitantes de esas ciudades. Pero la peor tragedia no fue que esos habitantes perecieran por su pecado. "Porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23). sino que algunos pudieron ser salvos. Lot, el sobrino de Abraham, había advertido a sus dos yernos: "Salid de este lugar; porque el Señor va a destruir esta ciudad. Mas pareció a sus yernos como que se burlaba" (Génesis 19:14). Así que ambos yernos murieron, aunque pudieron ser salvos por la Gracia de Dios, si hubiesen creído.

EL DILUVIO

     El Diluvio fue una catástrofe mundial. La Biblia dice: "Aquel día fueron rotas todas las fuentes del Grande Abismo, y las Cataratas de los Cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la Tierra 40 días y 40 noches" (Génesis 7:11-12). ¡Cómo la gente debió haber luchado desesperadamente por salvar sus vidas! Pero el Señor Jesús más tarde dijo: "Vino el Diluvio y se los llevó a todos." ¿Fue la pérdida de vidas en ese Diluvio la peor tragedia? —No, la peor tragedia fue que por 120 años, mientras Noé construía el Arca, anunciaba que vendría un diluvio. La puerta del Arca permaneció abierta 7 días adicionales, antes que Dios mismo la cerrara, pero la gente no entró al Arca porque no creyó a Noé "predicador de Justicia" (2 Pedro 2:5). No cabe duda que aquellas personas que se burlaron de Noé por construir un Arca lejos del mar. Serían los mismos, que cuando Dios cerró la puerta y comenzó a llover y el nivel del agua aumentaba, tocaron inútilmente a la puerta del Arca. Pero la Biblia dice que lo que Dios cierra ninguno puede abrir, y lo que abre ninguno puede cerrar (Apocalipsis 3:7).

     De acuerdo a la Palabra de Dios en la Biblia, "No hay hombre justo en la Tierra, que haga el bien y nunca peque" (Eclesiastés 7:20). Pero Dios en su grande Amor para con nosotros, envió a su Hijo JesuCristo, el cual llevó a cabo la más Grande Obra a favor de la humanidad. Por su su Sufrimiento y su Sangre derramada, Jesús logró traer salvación a todo aquel que cree y le recibe por Fe, porque su Sacrificio en la cruz fue el pago que saldó totalmente nuestra deuda de pecado contra Dios, y luego resucitó vivo, de entre los muertos, para nuestra Justificación (Romanos 4:25).

     Hasta el día de hoy, Dios ha causado que el Evangelio de Señor JesuCristo sea predicado por todo el Mundo. La advertencia continúa siendo anunciada: "Os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios" (2 Corintios 5:20). La comisión de la Iglesia verdadera de JesuCristo en la tierra pronto llegará a su conclusión. Los eventos que están sucediendo en el Mundo hoy día cumplen con precisión la Palabra Profética, de manera tal que cualquiera puede ver que estamos viviendo en los postreros días, cuando la puerta de Salvación será cerrada en preparación para el Juicio final.

     Amado lector, ¿Has aceptado la Misericordia que Dios te ofrece en Cristo Jesús? ¿Has recibido al Señor JesuCristo como tu salvador personal? Quizás usted dirá: —“No” o “Yo no sé.” Mi amigo si usted no sabe esto es porque usted está perdido. Entonces la peor tragedia te sucederá a ti, y estarás en el Infierno para siempre jamás. "Allí será el lloro y el crujir de dientes." Escápate de esa tragedia en el Arca de Salvación que hoy día es Cristo, el cual dijo: "Yo Soy la Puerta; el que por Mí entrare, será salvo" (Juan 10:9). El Profeta Isaías dijo: "Buscad al Señor mientras puede ser hallado, llamadle en tanto está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos; y vuélvase al Señor, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar" (Isaías 55:6-7). Jesús te invita: "Venid a mí  todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" (Mateo 11:28-29). También Jesús dijo: "y al que a Mí viene, no le echo fuera" (Juan 6:37).

   Si al leer estas líneas usted sabe que el mensaje esta dirigido a usted, entonces arrodíllese y llame al Señor. Dígale (en sus propias palabras): Sí, Señor Jesús, te acepto en mi vida como mi Salvador personal. Perdóname, sálvame y límpiame de todos mis pecados... gracias Padre Santo, en el nombre de Jesús. Amén.

Dios tiene un plan para Usted
 
     Una de los descubrimientos más maravillosos para un creyente en Jesucristo, es que Dios tiene un plan para su vida. Él le conoce, le ama, le guía, y ve lo que usted debe hacer en cada situación. Pero no sólo tiene una voluntad para usted, también hace posible que usted sepa cuál es esa voluntad.
     Primero: Dios tiene una voluntad moral. Hay verdades universales, tales como los Diez Mandamientos, que se aplican a todo hombre y toda mujer en la tierra. Muchas personas no obedecen estos preceptos, pero ignorarlos no los hace nulos. En realidad, las personas que los desprecian viven en un permanente estado de rebelión contra la voluntad de su Creador.
     Segundo: Dios tiene una voluntad específica y personal para cada persona. El plan para usted es diferente del todo a el plan para mí. Ambos proceden de Dios, pero hechos a la medida de nuestras personalidades exclusivas.
     Ya que todos cometemos errores, vemos que la voluntad personal de Dios contiene cualidades circunstanciales. Si nos apartamos de la voluntad del Señor, ¿significa que nunca más podremos caminar con Él? No, claro que no. En vez de eso, Dios trabaja dentro de nuestras vidas, guiándonos a través de las diversas circunstancias que enfrentemos. Cuando nos desviamos, Él obra por medio de ese error para traernos de nuevo a la comunión con su voluntad. Su verdad nunca cambia, pero sus métodos de llevarnos a esa verdad son modificados de acuerdo con nuestra situación.
     No permita que las dificultades le priven del plan de Dios para su vida. Él quiere fortalecerle para el futuro. En esa debilidad busca fortalecerte en Cristo que es el único que puede ayudarte a vencer, no dejes que ellas sean mas fuerte que tu por que él que esta contigo es mayor que cualquier cosa terrenal. Dios te bendiga querido(a) amigo(a).
     Predica siempre a Jesús no temas hablar de Él, dile a Dios quiero hablar de Jesús y él te dará la oportunidad cuando tu menos la esperes.
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Cómo estar seguros de que Dios se interesa por nosotros.
¿Dios de verdad se interesa por nosotros?

     Es natural que busquemos la ayuda de Dios cuando nos hallamos en aprietos. Al fin y al cabo, él “es grande y es abundante en poder; su entendimiento es superior a lo que se puede relatar” (Salmo 147:5 ). Él es quien mejor puede ayudarnos a afrontar los problemas. Además, la Biblia nos invita a ‘derramar’, o abrir, nuestro corazón delante de él (Salmo 62:8 ). Entonces, ¿por qué tantas personas tienen la impresión de que Dios no contesta sus oraciones? ¿Hay motivos para pensar que no le importamos?

     En vez de apresurarse a culpar a Dios por su supuesta apatía, recuerde cuando usted era pequeño y sus padres no le concedían todo lo que les pedía. ¿Los acusaba de no amarlo? Muchos niños lo hacen. Pero cuando usted creció, comprendió que el amor se expresa de muchas maneras, y que concederle a un niño todos sus deseos no es realmente amoroso.

     Del mismo modo, el hecho de que Jehová no siempre conteste nuestras oraciones como quisiéramos no significa que no nos haga caso. La verdad es que Dios manifiesta su interés por nosotros de muchas maneras.

“Por él tenemos vida”
En primer lugar, gracias a Dios “tenemos vida y nos movemos y existimos” (Hechos 17:28 ). Sin duda, al darnos la vida ha demostrado su interés amoroso por nosotros.

     Además, Jesús nos proporciona lo necesario para que nos mantengamos vivos, pues leemos: “Él está haciendo brotar hierba verde para las bestias, y vegetación para el servicio de la humanidad, para hacer salir alimento de la tierra” (Salmo 104:14 ). De hecho, el Creador no solo satisface nuestras necesidades básicas, sino que generosamente nos da “lluvias desde el cielo y épocas fructíferas, llenando por completo [nuestros] corazones de alimento y de alegría” (Hechos 14:17).

     Con todo, algunos quizá se pregunten: “Si Dios nos ama tanto, ¿por qué permite que suframos?”. ¿Sabe usted la respuesta?

¿Tiene la culpa Dios?
Gran parte del sufrimiento de los seres humanos se lo provocan ellos mismos. Por ejemplo, todo el mundo sabe los peligros que encierran ciertas actividades de alto riesgo. Aun así, la gente comete actos de inmoralidad sexual, abusa del alcohol, consume tabaco y otras drogas, participa en deportes peligrosos, conduce a toda prisa, etc. Si dicho comportamiento arriesgado acarreara sufrimiento, ¿quién tendría la culpa: Dios, o la persona que actúa con imprudencia? La Palabra inspirada de Dios dice: “No os dejéis engañar, de Dios nadie se burla; pues todo lo que el hombre siembre, eso también segará” (Gálatas 6:7).

     Además, los seres humanos a menudo se hacen daño unos a otros. Cuando una nación declara la guerra a otra, Dios de ninguna manera es culpable del sufrimiento resultante. Si un delincuente ataca a un conciudadano, ¿es Dios responsable de que esa persona resulte herida o muerta? ¡Claro que no! Cuando un dictador oprime, tortura y asesina a sus súbditos, ¿deberíamos culpar a Dios? No sería razonable (Eclesiastés 8:9).

     ¿Qué podemos decir de que millones de personas vivan en condiciones de extrema pobreza o estén muriéndose de hambre? ¿Es Dios el culpable? No. Nuestro planeta suministra alimento más que suficiente para todo el mundo (Salmo 10:2, 3; 145:16 ). Lo que lleva a las hambrunas y la pobreza es la distribución desigual de las generosas provisiones divinas. Y el egoísmo del hombre impide resolver este problema.

El interés del Señor por nosotros se evidencia de muchas maneras
La causa fundamental
     Ahora bien, ¿quién tiene la culpa de que la gente enferme o muera de vejez? ¿Le sorprendería saber que Dios tampoco es responsable de eso? Dios no creó al hombre para que envejeciera y muriera.

     Cuando colocó a la primera pareja humana, Adán y Eva, en el jardín de Edén, les dio la perspectiva de vivir para siempre en un paraíso terrestre. No obstante, Dios obviamente deseaba que la Tierra estuviera poblada de seres humanos que apreciaran su legado. Por eso, impuso una condición a dicha perspectiva de vida futura. Adán y Eva vivirían en el Paraíso solo si continuaban obedeciendo a su amoroso Creador (Génesis 2:17; 3:2, 3:17-23).

     Lamentablemente, aquellos primeros humanos se rebelarón. Eva optó por escuchar a Satanás el Diablo, quien le mintió y le dio a entender que Dios estaba reteniendo algo bueno de ella. De modo que Eva emprendió un derrotero de independencia e intentó “ser como Dios, conociendo lo bueno y lo malo”. Después Adán se unió a ella en la rebelión (Génesis 3:5-6).

     Al pecar, Adán y Eva demostrarón que no eran dignos de vivir para siempre. Sufrieron las desastrosas consecuencias del pecado. Su fuerza y vitalidad fueron disminuyendo y con el tiempo murierón (Génesis 5:5). Sin embargo, su rebelión tuvo repercusiones mucho más serias. Nosotros aún sufrimos los efectos del pecado de Adán y Eva. El apóstol Pablo escribió: “Por medio de un solo hombre [Adán] el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado” (Romanos 5:12 ). En efecto, debido a la rebelión de Adán y Eva, el pecado y la muerte se propagarón como una enfermedad maligna entre toda la familia humana.

La prueba más contundente del interés de Dios
     ¿Significa lo anterior que la creación humana de Dios había quedado dañada de forma irreparable? No, y esa es la prueba más contundente de que Dios se interesa por nosotros. Aunque significó un gran sacrificio para Él, El Señor suministró el medio para redimir a la humanidad del pecado y la muerte. El precio de redención fue la vida perfecta de Jesús, ofrecida de buena gana a favor nuestro (Romanos 3:24 ). Por ello, el apóstol Juan escribió: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él” (Juan 3:16-17). Gracias a esta sobresaliente muestra de amor, los seres humanos tenemos de nuevo la perspectiva de vivir eternamente. Pablo escribió a los romanos: “Mediante un solo acto de justificación el resultado a toda clase de hombres es el declararlos justos para vida” (Romanos 5:18).

     Podemos estar seguros de que, cuando llegue el momento fijado por Dios, no habrá más sufrimiento ni muerte en el planeta Tierra. Más bien, reinarán las condiciones que se predicen en el libro de Apocalipsis: “Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá mas duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado” (Apocalipsis 21:3-4 ). Tal vez usted diga: “No viviré para verlo”. Sin embargo, la realidad es que quizá sí lo vea. Y aun si muriera, Dios puede resucitarlo (Juan 5:28-29 ). Eso es lo que él se propone hacer para nosotros, y es lo que sin duda sucederá. ¡Qué equivocados están quienes dicen que el Creador no se interesa por la humanidad!
     Jesús nos ayuda a aguantar hoy día. En el momento fijado por él, acabará con la enfermedad y la muerte.

“Acérquense a Dios”
     Resulta consolador saber que Dios ha puesto en marcha una solución a largo plazo y permanente al problema del sufrimiento humano. Pero ¿qué puede decirse de la actualidad? ¿Qué podemos hacer si sufrimos la muerte de un ser querido, o un hijo nuestro se enferma? Pues bien, aún no ha llegado el momento de que Dios acabe con la enfermedad y la muerte. La Biblia señala que tendremos que esperar un poco más para ver el cumplimiento de esa promesa. Pero el Señor no nos ha dejado sin ayuda. El discípulo Santiago dijo: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes” (Santiago 4:8). Así es, nuestro Creador nos invita a tener una relación estrecha con él, y quienes lo hacen siempre perciben su apoyo, incluso en las peores situaciones.

     ¿Cómo nos acercamos a Dios? Hace unos tres milenios, el rey David planteó una pregunta parecida: “Oh Señor, [...] ¿quién residirá en tu santa montaña?” (Salmo 15:1). David contestó su propia pregunta al añadir: “El que está andando exento de falta y practicando la justicia y hablando la verdad en su corazón. No ha calumniado con su lengua. A su compañero no ha hecho nada malo” (Salmo 15:2-3). En otras palabras, el Señor acepta a los que siguen el proceder que Adán y Eva rechazarón. Se acerca a quienes efectúan Su voluntad (Deuteronomio 6:24-25, 1 Juan 5:3).

     ¿Cómo podemos hacer la voluntad divina? Tenemos que aprender lo que es “excelente y acepto a vista de nuestro Salvador, Dios”, y obrar en consecuencia (1 Timoteo 2:3 ). Esto implica adquirir conocimiento exacto de su Palabra, la Biblia (Juan 17:3; 2 Timoteo 3:16-17 ). No basta con leerla superficialmente. Debemos imitar a los judíos de Berea del siglo primero que escucharón lo que Pablo predicó. Sobre ellos se dijo: “Recibierón la palabra con suma prontitud de ánimo, y examinaban con cuidado las Escrituras diariamente en cuanto a si estas cosas eran así” (Hechos 17:11).

     Hoy sucede igual: el estudio profundo de la Biblia fortalece nuestra fe en Dios y nos ayuda a forjar una relación estrecha con él (Hebreos 11:6 ). También nos ayuda a comprender con exactitud cómo trata el Señor a la humanidad: no solo pensando en los beneficios a corto plazo, sino en el bienestar eterno de todos los que están correctamente dispuestos.

     Hoy día, por todo el mundo hay millones de personas que concuerdan sin reservas con el salmista, que dijo: “El acercarme a Dios es bueno para mí” (Salmo 73:28). A tales personas se les ha ayudado a hacer frente a sus problemas, y tienen la esperanza segura de vivir para siempre en un paraíso en la Tierra (1 Timoteo 4:8). ¿Por qué no se pone la meta de ‘acercarse a Dios’? La Biblia nos asegura que él “no está muy lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:27).
 
No lo dude: ¡Dios de verdad se interesa por nosotros!

¿COMO TE VE DIOS?
Dios dice que somos super importantes, tanto, que valió la pena enviar a su hijo Jesús a morir por nosotros en la cruz.

¿COMO TE VE DIOS?
Si Jesús te amó tanto, aun antes de que tú lo amaras, eso significa que realmente eres especial para él. Ahora bien; si amas a Jesús, tomarás en cuenta su opinión. Si él dice que eres especial y que te ama, es porque tu persona tiene un gran valor. Esa es la verdad.

Si es así, y créeme que lo es, ¡ese amor maravilloso esta en ti y puedes brindarlo a los demás!. La Biblia dice, en Juan 8.32

CONOCERAN LA VERDAD,
Y LA VERDAD LES HARA LIBRES.

Es importantisimo que sepas que Jesucristo murió para darte nueva vida; tú eres valioso y él te ama. Estas son verdades que desatan tu vida y te abren las puertas a nuevas y profundas amistades.

¿COMO TE GUSTARIA VERTE?
Para ser un buen amigo o amiga y tener amigos, necesitas tener un concepto adecuado de tu persona y un carácter bien formado.
Cuando eso ocurra tendrás aun más razones para valorarte y estarás en mejores condiciones de responder a las necesidades de un amigo. Esto te abre el camino para tener relaciones mucho más profundas y enriquecedoras.
Pero, ¿cómo formo mi carácter correctamente? Buena pregunta. Te doy una pista que, sin lugar a dudas, es la más valiosa.

NADIE FORMA TU CARACTER QUE EL ESPIRITU DE DIOS.

¿Estás listo para una explosión que renovará tu vida y todo tu entorno?
Dios sólo espera tu OK para comenzar.

Dios te ama tal cual eres, pero te ama tanto que no quiere dejarte así. Antes de contarte cómo se propone Dios contribuir a la formación de tu carácter, te invito a pensar en lo siguiente: ¿pensaste alguna vez para que sirve un espejo? No me digas: Y, para mirarse, para que más esta bien, pero ¿para mirarse que?

Utilizamos un espejo cuando hay algo que no alcanzamos a ver directamente con nuestros ojos. No tenemos ojos en la nuca, por eso los espejos retrovisores en el auto. No podemos vernos la cara por más bizcos que nos pongamos, por eso el espejo en el botiquín del baño. ¿Se entiende?

Ahora bien, cuando nos referimos a lo espiritual también necesitamos espejos. La Biblia nos dice que no hay nada más engañoso que el corazón humano, y que solemos confundirnos fácilmente.
¿Cómo hacemos, entonces, para ver aquellas cosas ocultas en nuestros pensamientos y en nuestro corazón? Para esto, un "espejo" nos vendría fantástico.

LA PALABRA DE DIOS ES TU PRINCIPAL ESPEJO.
Pero también pueden serlo las amistades sinceras, un hermano mayor en la fe, un líder, un pastor, un buen libro y otras cosas que te permitan reflejarte y observar aquello que no ves por ti mismo, con el propósito de comprobar en que estado estas.

Si un día te levantas y encuentras que los pelos de tu nariz han crecido en forma descomunal y llegan hasta la pera ¿Que haces? Si te importa un poco la imagen que das, seguramente vas a arreglar el problema antes de salir a la calle. De la misma manera, los espejos espirituales son buenos para mostrarnos que no podemos ver por nosotros mismos. Pero no sirven de nada si después olvidamos que debemos arreglar de nuestro carácter o personalidad. Eso es lo que dice la Biblia en Santiago 1.22 - 26; vale la pena leerlo.

BUSCA BUENOS ESPEJOS,
esos que no distorsionan la imagen. Refléjate en ellos, permite que la palabra de Dios te devuelva la imagen de tu corazón y tu mente. Y cuando te muestren la realidad, pídele al Señor que te ayude a cambiar aquello que necesita arreglo.

Dios te da el poder necesario para hacer cambios en tu vida. No lo dudes. El Espíritu Santo transformará tu persona poco a poco, desde adentro hacia afuera.

Tener buenos amigos es posible. Para empezar, Jesús te pide pista para aterrizar en tu corazón y ser tu amigo. El siempre estará acompañándote.

Deja que Dios obre en tu vida a través de su Espíritu, y el mismo formara tu carácter y te dará los amigos que necesitas. También pondrá en tu camino a las personas que desea bendecir por tu intermedio.

AMIGO O AMIGA DE DIOS
Dios no va a obligarte a nada. Él espera que decidas, con libertad, entrar en amistad con él por medio de Jesucristo.

Si quieres, puedes decírselo ahora mismo. Puedes decirlo con tus propias palabras o leer la siguiente oración en voz alta:

Dios, quiero ser tu amigo. Sé que me amas y que Jesucristo dio su vida por mí; desde hoy quiero verme como tú me ves y valorarme como tu lo haces. Te pido que formes mi persona por medio de tu Espíritu Santo. Quiero que Jesús sea mi amigo y compañero para siempre, y quiero compartir su amistad con otros. ¡Gracias por ser mi amigo!

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